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Ser empredendora

Emprender nunca es una decisión fácil, por muy maravillosa que pinten esta idea lo cierto es que a toda persona que se le cruza esta posibilidad siempre llegar a tener incertidumbre, y es que es lógico hay tantas cosas que causan temor, como el no saber si tendremos éxito o el desconocimiento de lo que podría pasar si seguimos ese camino. Es lógico que sintamos esto yo también lo he experimentado, pero lo cierto es que emprender es un camino maravilloso y quiero compartir como fue mi historia como emprendedora.

Lo cierto es que la idea se me empezó a cruzar en la cabeza por la experiencia que tuve en mis trabajos anteriores, que a pesar de no ser empleos malos, y de tener jefes que  eran personas de las que aprendí mucho, las empresas con las que laboraba me dejaron claro que en el momento en que quisieran podían desistir de mis servicios, puesto que para ellos era reemplazable.

Esta idea siempre me molesto  y aunque yo daba lo mejor de mí misma, no me sentía del todo cómoda, ahí fue donde se atravesaron mis primeras ideas de llegar a emprender, ya que quería, que todo mi esfuerzo, todo mi trabajo, mis horas de desvelo y cansancio fueran invertidos en algo que me dejaran frutos  a futuro.

Quería tener una empresa en la que pudiera dejar mi esencia, mis pensamientos, mis creencias y valores, un lugar donde pudiera hacer las cosas diferente, en el que pudiera apoyar a mis empleados de la manera en que hubiese gustado ser asesorada, una empresa que ofreciera algo diferente, que fuera única y pudiese resaltar, en pocas palabras quería crear algo especial  

Así fue como me decidí en emprender claro que no fue fácil, renunciar a todas las comunidades que te da un empleo nunca lo es, por lo que ser emprenderá significó comprometerme, saber que tendría un comienzo difícil lleno de incertidumbre y dificultades, pero también con mucho aprendizaje, crecimiento y oportunidades

Lo primero que hice fue, encontrar una socia, o tal vez ella me encontró a mí, sea como fuere, lo cierto es que es primordial, el tener al alguien que se comprometa con el trabajo, tanto como yo, que aporte conocimiento y habilidades  que  no poseas, con una perspectiva diferente, pero el mismo espíritu apasionado para crear algo nuevo.

Nuestro siguiente paso  fue observar nuestro panorama actual, hacer un recuento de  las habilidades, los aprendizajes, los recursos, las oportunidades y amenazas que teníamos, contemplar todo y analizarlo. Ponernos en una situación realista donde fuésemos conscientes de nuestras capacidades, pero no por eso desanimarnos, sino todo lo contrario, empezar a realizar planes, contemplar posibilidades de financiamiento, asociaciones, todo lo que nos permita crecer y desarrollarnos sanamente.

En todo este proceso aprendí que hay muchas asociaciones   apoyando a emprendedores, en diferentes ámbitos tanto preparando, como proporcionando recursos, esto debido a que hay un interés creciente en el nacimiento de empresas para apoyar a la economía, factor que me impulsó a seguir adelante y me hizo sentir que estaba siguiendo el camino correcto

El siguiente paso que dimos fue crear nuestra marca, no fue un proceso fácil, había tantas ideas que consideramos buenas, pero que por diversos motivos no pudimos aplicar, algunas eran similares a otras ya existentes, otras eran muy complicadas,  inclusive algunas no pudimos desarrollarlas.

No obstante, al final llegamos con una idea que nos enamoró y fue el ser un complemento para las empresas, esta idea fue perfecta ya que era lo que mi socia y yo habíamos soñado desde un primer momento, el poder ayudar a crecer a las empresas, ser parte fundamental de su desarrollo.

Fue por eso que escogimos el  Menta para nuestra marca porque esta es una terminación en palabras muy importantes para las empresas como experimenta, implementa o  complementa, y con este nombre queríamos transmitir que somos esa parte que falta a las empresas  para lograr un crecimiento y desarrollo.

De ahí en adelante, definimos nuestra estrategia, primero empezamos estableciendo nuestro mercado meta, pensando en su edad, en sus ocupaciones e ingresos, luego definimos nuestros medios, precios, lenguaje, todo lo que nos era esencial   para nuestro funcionamiento.

Y así fue como nació nuestra empresa y aunque es un negocio joven estoy feliz por esto que he logrado, y es cierto emprender no es fácil, sobre todo si eres mujer, existen muchas cosas que podrían obstaculizar tu camino o gente que quizás te desanime y se burle de tí, pero a pesar de todas las dificultades, puedo decir orgullosa que vale la  pena hacerlo, y que si tiene intención de hacerlo habrá mucha gente que te apoye a lograrlo, grupo en el que nos incluimos.

 

Escrito por Nomi Lizeth Romero Ramírez